
“El Guardián del Umbral” y “El Terrible” no son entidades externas a uno, el enemigo a vencer es uno mismo y la lucha se desarrolla en el interior del hombre, por ello el mar de bronce se llama también el altar de los sacrificios, porque la escoria de uno ha de ser vencida, sacrificada y lavada en el mar de bronce, la iniciación ha de dar a luz a un hombre nuevo, si esto no fue así, la iniciación fracasó; la iniciación va desde el hombre material, pasando por el psíquico, emocional y espiritual hasta lo mas sublime del ser.
El “ángel” como el “Guardián del Umbral” están al servicio de Dios, y tienen como propósito elevar al hombre hacia sus orígenes celestiales.
Recuerda hermano “Terrible”, tu función no es inducir el terror por el terror mismo, sino para despertar “el Hércules” que duerme en el interior del hombre, la lucha ha de dar como resultado un hombre más fuerte y despierto a la luz interior.
EL VERDADERO SER HUMANO: EL HOMBRE SOLAR
Asi se ha dicho
Asi sea
Así se hará
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Koan
En la filosofía o religión budista, y en concreto dentro del Budismo Zen, el koan es un problema o caso establecido para romper la lógica del novicio y hacerlo recapacitar en la impermanencia y absurdo de las cosas. Se trata de un problema insoluble o con una solución demasiado sencilla para ser visible; por ejemplo: “¿Cuál es el sonido de una sola palma que aplaude?”
Todas las místicas religiosas poseen formulaciones parecidas basadas en la paradoja , el oximorón o la antítesis. En el Cristianismo la inspiró la teología negativa del Pseudo Dionisio Areopagita , que dio sus más destacados frutos en San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús .
KOAN:
Para venir a gustarlo todo,
no quieras tener gusto en nada.
Para venir a saberlo todo,
no quieras saber algo en nada.
Para venir a poseerlo todo,
no quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo,
no quieras ser algo en nada.
Para venir a lo que no gustas,
has de ir por donde no gustas.
Para venir a lo que no sabes,
has de ir por donde no sabes.
Para venir a poseer lo que no posees,
has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres,
has de ir por donde no eres.
Cuando reparas en algo
dejas de arrojarte al todo.
Para venir del todo al todo,
has de dejarte del todo en todo.
Y cuando lo vengas del todo a tener,
has de tenerlo sin nada querer.
“No me buscarías si no me hubieses encontrado”.
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